miércoles, 27 de agosto de 2008

Esponjas, corales y algo más

Muchos piensan que todas las esponjas viven en el mar, y no es así. De las aproximadamente 15,000 especies diferentes de esponjas que existen, que van desde unos pocos milímetros a 2 metros de alto, unas 150 viven en agua dulce. Además, existe en ellas una inmensa variedad en tamaño, forma y color.

La esponja mayor se halló en aguas costeras tropicales, en el Caribe, y algunos individuos miden de 1,8 a 2,4 metros de alto e igualmente de ancho, y recibe el nombre común de esponja barril (Xestospongia muta).




La llamada esponja perforadora (Cliona celata), por el contrario, alcanza tan solo una altura de solo 2 milímetros.



Las únicas esponjas carnívoras que se conocen son las asbestoplumas. Ellas viven a grandes profundidades, en lugares llamados abismos oceánicos, a unos 4,000 metros de profundidad y se alimentan de minúsculos crustáceos que capturan con sus filamentos.

Resulta interesante conocer que los arrecifes de coral, que son las estructuras vivientes mayores del mundo, brindan refugio a más de la cuarta parte de toda la vida marina, y ellos ocupan menos del 1% del suelo de los océanos.

El arrecife mayor del planeta es la Gran Barrera Australiana, que mide más de 2,000 kilómetros de largo, y se ha podido ver desde el espacio extraterrestre, e incluso fotografiar. La región del Caribe cuenta con interesantes fondos marinos, donde pueden apreciarse arrecifes de coral dignos de admirar.

Y te diré más, en un solo arrecife coralino los científicos han hallado hasta 3,000 diferentes especies de animales viviendo en el mismo. Existen especies de coral muy diferentes unas de otras, y una de las características que provoca la diversidad es la velocidad de crecimiento: algunos corales de aguas someras pueden crecer 15 centímetros en un año, mientras que otros corales que viven en aguas profundas, necesitan 50 años para crecer esos mismos 15 centímetros.

Estoy segura de que has oído hablar del coral negro (familia Antipathidae), pero te diré que no existe en el mundo «un coral negro», sino que han sido descritas más de 200 especies, las cuales se encuentran en todos los océanos, aunque su hábitat más común son las aguas tropicales, entre 30 y 80 metros de profundidad. Debido a su lento crecimiento, a la reproducción retardada y a la destrucción de su hábitat, las poblaciones de las especies de coral negro que se explotan fundamentalmente para joyería están disminuyendo de una forma alarmante.


Y no solo es utilizado el coral negro en joyería, sino que también se usan el coral rosado (Corallium secundum) y el coral rojo (Corallium japonicum). El primero ha sido considerado por los supersticiosos como algo que resguarda a la persona contra la desgracia, el segundo se dice que da buena salud, y el tercero lo describen como símbolo romántico. La utilización del coral en joyería es la forma más antigua de joyería con piedras preciosas de que se tiene noticia pues se han hallado piezas que tienen unos 25,000 años.

Se conocen unas 1,000 especies de anémonas, las cuales viven en todos los océanos y a diferentes profundidades. De todas ellas, solo 10 tienen como huéspedes a 28 especies de peces conocidos como peces payaso (Amphiprion sp.) y viven a poca profundidad en las partes de los Océanos Índico y Pacífico donde las aguas cálidas tropicales son llevadas por las corrientes. Estos tipos de peces pueden encontrarse en mayor número alrededor de las islas de Papúa-Nueva Guinea. Hay casos de determinadas especies de peces payaso que solo viven en una especie de anémona en particular, como es el caso del pez anémona ocelado (Amphirion percula), que vive en la anémona de mar magnífica (Heteractis magnifica), en los fondos coralinos del Océano Pacífico occidental.

En cuanto a las medusas, el 95 % de su cuerpo está formado por agua, mientras que el de nosotros, los seres humanos, tiene algo menos, el 70 %. Las medusas no tienen huesos ni cartílagos, no tienen corazón ni sangre, ni siquiera tienen cerebro; ellas son una de las formas más simples y primitivas de vida y da la impresión de que están hechas de gelatina.
La medusa más grande es la medusa gigante del Ártico (Cyanea capillata arctica), también conocida como medusa crin de león; un ejemplar fue hallado en el Atlántico Norte, y la campana midió 2.3 metros con tentáculos de 36.6 metros.



La medusa conocida con el nombre de barquito de guerra portugués (Physalia sp.) o también fisalia portuguesa es venenosa, y aún así, muchos animales la incluyen entre sus alimentos, como es el caso de algunas tortugas marinas. El cuerpo de esta medusa puede medir de 9 a 30 centímetros y los tentáculos pueden llegar a ser de hasta 50 metros. Existe además, un pequeño llamado pez medusa (Nomeus gronovii) de unos 8 centímetros de largo que es inmune a su veneno y vive protegido entre sus tentáculos, de los cuales se alimenta pues constantemente se regeneran.

Cuando tratamos de pensar en cuál es la especie más dañina, o mortalmente dañina para cualquier ser vivo, ¿en cuál animal pensamos? Quizás en una serpiente venenosa, pero ahora nos queremos referir a una especie cuyo veneno sea capaz de matar a mayor cantidad de criaturas, y cuán rápido pueda este veneno actuar. En este caso el animal que tiene el récord del mundo es una criatura conocida con el nombre de avispa de mar (Chironex fleckeri), que aunque ciertamente como su nombre indica, habita en el mar, no es una avispa, sino una medusa. La campana de esta medusa puede ser tan grande como una pelota de baloncesto con 60 tentáculos que miden 4.5 metros; no son agresivas pues no tienen por qué serlo ya que en los prácticamente invisibles tentáculos tienen las células venenosas.

Otro grupo de invertebrados lo forman los equinodermos: erizos, holoturias y estrellas. Si hablamos de los erizos de mar, el mayor (Sperosoma giganteum) presenta un diámetro de su cuerpo (sin contar las espinas) de 38 centímetros (el de la foto); el menor (Echinocyamus scaber), de 5.5 milímetros que vive en aguas australianas; y el que se encontró a mayor profundidad estaba a 7,250 metros y fue hallado cerca de Indonesia en el año 1951.





Los pepinos de mar u holoturias también tienen sus curiosidades: existe un género que tiene las especies mayores: estas crecen hasta 1.3 metros de largo con un diámetro de unos 20 centímetros (Stichopus sp.).


Pero la holoturia más larga (Synapta maculata) (foto de la izquierda) es una especie que puede sobrepasar los 3 metros de longitud, mientras que la más pesada (Thelenota anax) (foto del centro) puede llegar hasta unos 5 kilogramos. Sin embargo, la holoturia menor (Rhabdomolgus ruber) (foto de la derecha) midió solo 10 milímetros de largo y fue hallada en el Mar del Norte.


Cuando la holoturia o pepino de mar está en peligro, saca fuera de su cuerpo sus vísceras junto con los tubos de Cuvier, una maraña de tubos pegajosos que contienen sustancias tóxicas y se quedan pegados al posible predador, tiempo en el cual la holoturia puede huir. Las toxinas debilitan los músculos de su enemigo y si los tubos de Cuvier entran en contacto con los ojos, pues puede incluso dejarlo ciego. Para que tengas una idea, si 30 gramos de esa sustancia tóxica se disuelven en 3 litros de agua, todos los peces que se encuentren en esa cantidad de agua mueren en unos 30 minutos. Y la holoturia no tiene problemas pues regenera esos tubos de Cuvier.

En cuanto a las estrellas de mar, de las cerca de 2,000 especies conocidas, la mayor (Midgardia xandaros) hasta el momento ha medido unos 137 centímetros de diámetro;




la menor (Patiriella parvivipara) tiene un diámetro de 0.89 centímetros;



la que se ha encontrado a mayor profundidad (Eremicaster tenebrarius) estaba a 7,630 metros;



y la más rápida (Pycnopodia helianthoides) es capaz de recorrer 75 centímetros en un minuto.



Entre las características interesantes de estos animales es que si pierden uno de los «brazos» —que generalmente son cinco—, este vuelve a crecer.

También en el mar viven otros animales invertebrados llamados poliquetos o gusanos de mar. Algunos de estos nacen siempre machos y al crecer se convierten en hembras; pero el caso de una especie específica de gusano de mar es más interesante aún: nace sin sexo y decide dar un paseo, si no halla ninguna hembra, se convierte en hembra, pero si halla alguna durante ese paseo, decide desarrollarse como macho. Además, este gusano de mar tiene otra curiosidad: la hembra pesa 100 millones de veces más que el macho, lo cual me parece un poco exagerado, ¿no están de acuerdo conmigo?